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Cuba en la lejanía. La vivencia Oblicua E-mail

Cuba_en_la_lejana_recomendacionFRANCISCO SÁENZ

CUBA EN LA LEJANÍA. LA VIVENVCIA OBLICUA, DEVERO SARDUY, GUILLERMO CABRERA INFANTE Y REINALDO ARENAS.

Santiago, Ediciones Centro de Estudios Bicentenario, 2009, 163, ISBN 978-956-8147-73-0

 

Cuba en la lejanía. La vivencia Oblicua, de Francisco Sáenz hace un recorrido por la vida y obra de tres destacados autores cubanos contemporáneos. La producción y los estilos literarios de Severo Sarduy, Guillermo Cabrera Infante y Reinaldo Arenas muestran como sus convicciones inclinaron sus vidas, distintas entre sí, pero que a todos los conduce al exilio de Cuba.

Sáenz propone abordar a estos autores desde su filiación al neobarroco, estilo de herencia hispana, aparecido comienzos del siglo XX en el contexto caribeño. Severo Sarduy caracteriza dicha tendencia como artificio y parodia.  “Sarduy no escribe simples novelas, escribe ensayos novelísticos  tras los cuales busca comprobar alguna tesis, aunque ésta no sea más que la negación de otras tesis o el reflejo de una situación personal” (p. 49) No obstante, como sostienen Carolina Pizarro, el autor no escribe con la soltura cubana mostrando así su reverso. Es decir, su parodia.  Su prosa destaca por su indefinición, por la narración cambiante, casi caótica, queriendo indicar que en ese aparente sinsentido existe una búsqueda.

La paradoja es un ingrediente base en la obra de Guillermo Cabrera Infante. Sus escritos aluden a situaciones cambiantes y ambientes pertenecientes a su propia experiencia. Siendo un revolucionario frustrado, perseguido por su opinión política y homosexualidad, traspasa su dolor y confusión a su obra. Destaca la incertidumbre de la trama y “una estética que conduce a que los personajes queden atrapados en contradicciones insalvables”, quedando así incapacitados de alcanzar sus anhelos.

Con un lenguaje sencillo y didáctico, Reinaldo Arenas introduce en sus obras voces narrativas que generan la sensación de dispersión de la trama. “Arenas circunscribe sus temas rodeándolos de distintas voces que van creando, más que una descripción, una sensación polifónica de agonía. Su prosa, casi siempre delirante, no es sin embargo onírica ni confusa, sino diáfana, como si emergiera de la misma tierra. Su voz suena fuerte, discreta, sucia, sin refinamientos” (p. 96).

Finalmente, Francisco Sáenz por medio de un profundo análisis a las obras de los autores citados, propone para cada uno de ellos, dadas las características de sus estilos neobarrocos, etiquetas de distinción: Severo Sarduy es calificado como “neobarroco experimental posmoderno”, como “lúdico memorial” a Cabrera Infante y “agónico vivencial” en el caso de Arenas.  Esta diferenciación los separa del amplio contexto literario y artístico del neobarroco.  Francisco Sáenz, en palabras de Carolina Pizarro Cortés,  hace un recorrido impecable por los tres autores cubanos para concluir en un análisis de integración, entregándonos su visión sobre lo latinoamericano.

 

Pilar Lavín

Centro de Estudios Bicentenario

 
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